¿Qué marca la diferencia en la logística de América Latina?

La productividad se ha convertido en uno de los principales desafíos para la logística en América Latina y el Caribe, una región donde los costos de transporte, las brechas de infraestructura y las diferencias en eficiencia operacional condicionan la competitividad de las empresas. A pesar de los avances en digitalización, comercio electrónico y modernización portuaria, persisten dificultades para movilizar mercancías de manera rápida, segura y económica.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha identificado históricamente los problemas de infraestructura, conectividad y facilitación del comercio como obstáculos estructurales para el desarrollo regional. En este escenario, mejorar la productividad no significa únicamente transportar más carga, sino aprovechar mejor los recursos, reducir los tiempos de espera y garantizar una mayor confiabilidad de las cadenas de suministro.

Las diferencias de productividad entre empresas y países responden, en buena medida, al nivel de inversión tecnológica, la calidad de la infraestructura y la preparación de los trabajadores. Mientras algunas compañías ya utilizan sistemas de gestión de almacenes (WMS), planificación de recursos empresariales (ERP), inteligencia artificial y herramientas de seguimiento en tiempo real, otras continúan operando con procesos manuales y sistemas desconectados.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de sus investigaciones sobre productividad y transformación digital en América Latina, ha destacado la importancia de incorporar tecnología, desarrollar capacidades y mejorar la gestión empresarial para cerrar las brechas de eficiencia. En logística, estas mejoras permiten disminuir errores de inventario, optimizar rutas, anticipar la demanda y reducir costos asociados al almacenamiento y la distribución.

Frente a estas brechas, las estrategias empresariales están evolucionando desde la reducción aislada de costos hacia una gestión integral de la cadena de suministro. Las compañías buscan optimizar recorridos, consolidar cargas, automatizar centros de distribución, mejorar la planificación de inventarios y utilizar analítica de datos para anticipar interrupciones.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, el estudio Impulsando la transformación digital del transporte en América Latina y el Caribe identificó que siete de cada diez organizaciones encuestadas contaban con una estrategia de transformación digital, aunque la inteligencia artificial aplicada y la robótica todavía tenían una adopción incipiente. Esto refleja una realidad importante: disponer de tecnología no garantiza mejores resultados si no existe integración entre sistemas, capacitación del personal y objetivos medibles de productividad.

Otro factor determinante es la infraestructura y la coordinación entre los distintos actores del comercio exterior. La CEPAL, en su publicación Mejor infraestructura para una mayor integración económica en América Latina y el Caribe, destaca la importancia de fortalecer la conectividad logística, el transporte y el comercio intrarregional para elevar la competitividad.

Para las empresas, esto supone desarrollar alianzas con transportistas, operadores portuarios, agentes de aduanas y proveedores tecnológicos, además de aprovechar la interoperabilidad de los sistemas y la digitalización documental. La congestión portuaria, las demoras fronterizas, la conectividad vial insuficiente y la fragmentación de los procesos pueden neutralizar las mejoras conseguidas dentro de una bodega o una flota. Por eso, la productividad depende tanto de la eficiencia interna como de la capacidad de operar dentro de una red logística coordinada.

¿Qué marca entonces la diferencia en América Latina y el Caribe?

La ventaja competitiva está en combinar tecnología, talento humano, infraestructura, colaboración y capacidad de adaptación. Las empresas que miden indicadores como el costo por envío, la utilización de la flota, la exactitud del inventario, el cumplimiento de entregas y el tiempo de despacho pueden detectar ineficiencias y tomar decisiones basadas en evidencia. El Banco Mundial, mediante su Índice de Desempeño Logístico, también subraya la relevancia de la confiabilidad, la infraestructura y la capacidad de mover mercancías con rapidez.

En una región marcada por grandes diferencias territoriales y operacionales, no existe una solución única: cada estrategia debe responder a las características del mercado, la escala de la empresa y las particularidades de sus rutas. El desafío consiste en convertir las mejoras operativas en una ventaja sostenible que permita reducir costos, fortalecer la resiliencia y competir con mayor eficacia en los mercados internacionales.

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