A medida que se acerca 2026, las proyecciones económicas para América Latina y el Caribe muestran un crecimiento moderado, pero con señales de recuperación respecto a los años más débiles de la última década, según el último informe de Moody’s Analytics.
La agencia de análisis financiero estima que la región registrará una expansión de alrededor de 2,8 % en su producto interno bruto (PIB) para ese año, una tasa ligeramente superior a la observada antes de la pandemia de COVID-19 y que reflejaría cierta resiliencia ante un contexto global complejo. Este crecimiento proyectado por Moody’s se sitúa por encima de otras estimaciones globales recientes, como las de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que mantiene una expectativa más conservadora del 2,3 % para 2026.
Forbes publica que, aunque las diferencias metodológicas explican parte del desvío entre estas proyecciones, ambos escenarios coinciden en que la región continuará dentro de un ciclo de expansión moderada, sin alcanzar tasas elevadas de crecimiento sostenido.
Por su parte, Bloomberg establece que el panorama de 2026 también refleja que la recuperación económica no será homogénea entre los países del bloque regional. Moody’s subraya que algunas economías con bases productivas más diversificadas y una mejor inserción en cadenas globales de valor podrían crecer por encima del promedio regional, mientras que otras seguirán rezagadas por desafíos estructurales como la baja inversión, debilidad del consumo interno o vulnerabilidad a shocks externos.
En América del Sur, economías como Argentina, Perú y Colombia —que habían mostrado recuperación tras contracciones en 2023 y 2024— podrían mantener tasas de expansión superiores a la media regional, aunque todavía lejos de los niveles de dos dígitos vistos en periodos de auge petrolero o de commodities. Brasil, la principal economía de la región, tendría un crecimiento más moderado, reflejo de un ambiente global aún incierto y de ajustes internos prolongados.
Entretanto, las economías del Caribe y Centroamérica con sectores turísticos dinámicos y un sólido flujo de remesas también contribuirán al avance regional, aunque con disparidades importantes entre países con alta exposición a la volatilidad externa y otros con mejor desempeño. El conjunto de estas dinámicas regionales explica por qué, en términos agregados, el crecimiento de 2,8 % proyectado por Moody’s representa un avance, pero sin romper la tendencia de expansión moderada que ha caracterizado a la región en los últimos años.
Analistas consultados por Moody’s y otros organismos enfatizan que los riesgos siguen muy presentes: el entorno financiero internacional, posibles tensiones comerciales, y la necesidad de reformas estructurales para elevar productividad y atraer inversión siguen siendo factores clave para que las proyecciones de 2026 se materialicen.
Aunque la cifra de crecimiento esperada sugiere estabilidad, el desafío para los gobiernos latinoamericanos será traducir ese avance en mejoras sostenibles de empleo, ingresos reales y reducción de desigualdades.


