Los costes logísticos se han consolidado como uno de los principales desafíos estructurales para la competitividad de las empresas en América Latina. En promedio, representan entre el 18% y el 35% del valor final de los productos, muy por encima de los estándares de economías desarrolladas. Esta realidad impacta directamente en los márgenes empresariales, encarece los precios al consumidor y limita la capacidad de expansión hacia nuevos mercados.
Uno de los factores clave detrás de estos elevados costes es la infraestructura logística heterogénea de la región. Carreteras en mal estado, cuellos de botella portuarios, baja conectividad ferroviaria y procesos aduaneros aún poco eficientes generan demoras y sobrecostes que se trasladan a toda la cadena de suministro. A ello se suma la alta dependencia del transporte por carretera, generalmente más caro y vulnerable a interrupciones.
La volatilidad de los fletes internacionales y del precio de los combustibles también ha puesto presión adicional sobre las empresas. En un contexto de tensiones geopolíticas, reconfiguración de rutas marítimas y ajustes en la oferta de transporte, las compañías latinoamericanas y centroamericanas enfrentan mayores dificultades para planificar costos y asegurar contratos logísticos estables, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Otro elemento determinante es la brecha tecnológica y de gestión logística. Mientras algunas empresas han avanzado en digitalización, trazabilidad y análisis de datos, una parte significativa del tejido productivo aún opera con procesos manuales y baja integración entre actores. Esta falta de visibilidad y coordinación reduce la eficiencia operativa y eleva los costos por errores, inventarios excesivos y tiempos muertos.
Pese a este escenario, la logística también se perfila como una oportunidad estratégica. Inversiones en infraestructura portuaria y aeroportuaria, modernización aduanera, impulso a la intermodalidad y adopción de soluciones digitales están comenzando a generar mejoras en determinados corredores. Aquellas empresas que logran optimizar su logística ganan en resiliencia, reducen costos y fortalecen su posición competitiva.
De cara al futuro, la reducción de los costes logísticos será clave para que América Latina consolide su inserción en el comercio global. La articulación público-privada, la integración regional y la profesionalización de la gestión logística aparecen como ejes centrales para transformar un histórico factor de desventaja en un verdadero motor de competitividad empresarial.


