El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) en América Latina atraviesa una etapa de transformación marcada por el protagonismo de nuevos y tradicionales inversionistas. Durante 2025, la región registró más de 3.000 operaciones por un valor cercano a los US$120.000 millones, lo que representa un crecimiento del 19% en el capital movilizado, pese a un aumento marginal en el número de transacciones, publica El País.
Este fenómeno refleja un cambio relevante: menos operaciones, pero de mayor tamaño y sofisticación, impulsadas por actores con mayor capacidad financiera y visión estratégica. Entre los principales protagonistas destacan los fondos de private equity, que han consolidado su rol como motores clave del M&A regional. Aunque el número de operaciones en este segmento ha disminuido, el capital invertido ha crecido con fuerza, evidenciando una apuesta por adquisiciones más grandes y de mayor impacto. Estos fondos buscan empresas con potencial de escalamiento, eficiencia operativa y capacidad de expansión internacional, especialmente en sectores como energía, infraestructura y tecnología.
A su vez, el capital de riesgo (venture capital) continúa siendo un actor relevante, aunque con un comportamiento más moderado en comparación con años anteriores. En 2025 se registraron más de 500 transacciones en este segmento, enfocadas principalmente en startups tecnológicas y modelos de negocio innovadores. Sin embargo, el entorno económico global ha llevado a los inversionistas a priorizar rentabilidad sobre crecimiento acelerado, favoreciendo fusiones como vía para consolidar mercados y reducir riesgos.
Otro grupo clave lo conforman las corporaciones internacionales, especialmente provenientes de Norteamérica y Europa, que lideran gran parte de las adquisiciones transfronterizas en la región. Solo en 2025, empresas de Norteamérica realizaron más de 450 operaciones en América Latina, seguidas por compañías europeas y asiáticas. Estas inversiones responden a la búsqueda de recursos estratégicos, acceso a nuevos mercados y oportunidades en sectores críticos como minería, energía y logística.
A nivel geográfico, establece en una publicación Infobae, Brasil y México se posicionan como los principales polos de atracción para el capital inversor. Brasil lidera tanto en número de transacciones como en volumen de capital, mientras que México ha experimentado un crecimiento significativo en el valor de las operaciones, incluso con menos acuerdos. En contraste, otros mercados como Chile, Colombia y Perú han mostrado una desaceleración, reflejando un entorno más selectivo y competitivo para captar inversiones.
En este contexto, los inversionistas que lideran las fusiones y adquisiciones en América Latina no solo buscan rentabilidad, sino también posicionamiento estratégico en industrias clave del futuro. La transición energética, la digitalización y el desarrollo de infraestructura están moldeando las decisiones de inversión, anticipando una nueva ola de consolidación empresarial en la región. Con abundante liquidez y presión por generar retornos, estos actores seguirán siendo determinantes en la reconfiguración del tejido empresarial latinoamericano en los próximos años.


