Intermodalidad: las claves para destrabar la logística en América Latina

Los proyectos intermodales —aquellos que integran distintos modos de transporte como carretero, ferroviario, marítimo, fluvial y aéreo— se han convertido en un eje estratégico para mejorar la conectividad y la competitividad logística en América Latina. En una región caracterizada por grandes distancias, geografía compleja y mercados fragmentados, la articulación eficiente entre estos modos permite reducir costos, tiempos y riesgos en las cadenas de suministro, facilitando el comercio tanto intrarregional como global.

En este contexto, la intermodalidad adquiere relevancia porque permite construir redes logísticas integradas que conectan nodos clave como puertos, aeropuertos, plataformas logísticas y pasos fronterizos. Según la CEPAL, estas redes conforman sistemas donde se combinan infraestructura y servicios que van desde el transporte físico hasta procesos de valor agregado, consolidación y distribución de carga. Esta integración resulta esencial para optimizar el flujo de bienes a lo largo de toda la cadena logística, desde el origen hasta el destino final.

Asimismo, publicó Infobae, la evidencia muestra que una logística intermodal eficiente es un factor determinante para la competitividad económica. La región enfrenta costos logísticos elevados —entre el 14% y el 18% del valor del producto— debido, entre otros factores, a la baja interconexión entre modos de transporte y la dependencia excesiva del transporte carretero. En este escenario, los proyectos intermodales permiten diversificar opciones de transporte, mejorar la eficiencia operativa y reducir estas brechas frente a economías más desarrolladas.

Desde una perspectiva de integración regional, los sistemas intermodales también facilitan la creación de corredores logísticos y bioceánicos que conectan países y mercados. Organismos como el BID destacan que la modernización de la infraestructura y la articulación logística son claves para reducir la fragmentación de los mercados latinoamericanos, fortalecer las cadenas de valor y atraer inversión extranjera. De este modo, la intermodalidad no solo mejora la conectividad física, sino también la integración económica y productiva de la región.

Otro aspecto relevante es su contribución a la sostenibilidad y resiliencia del sistema logístico. La combinación de modos de transporte más eficientes, como el ferroviario o fluvial, puede reducir emisiones, descongestionar carreteras y mejorar la eficiencia energética. Además, una red intermodal bien diseñada permite mayor flexibilidad ante disrupciones, como eventos climáticos o crisis en cadenas de suministro, fortaleciendo la resiliencia de las economías latinoamericanas.

En síntesis, los proyectos intermodales son fundamentales para transformar la logística en América Latina, al mejorar la conectividad territorial, reducir costos y potenciar la competitividad internacional. Tal como señala la CEPAL, sin una adecuada interconexión de redes de infraestructura y servicios no es posible desarrollar cadenas de valor ni avanzar en la integración productiva. Por ello, avanzar en políticas públicas, inversión y coordinación regional en torno a la intermodalidad será clave para el desarrollo económico sostenible de la región.

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